EL DIARIO DE LIMBANI
EL DIARIO DE LIMBANI
Hoy, día 18/100/515, comienzo a escribir este diario de mi vida profesional y por que no personal ya que ambas se entre cruzan.
Comenzaré comunicadoos que soy Isis, nacida en Egipto, ya que mi abuela materna adoraba a esta diosa egipcia, razón por la que en mi familia habemos una buena saga de Isis heredando el nombre de la diosa, mientas que mi padre era el caballero celta aventurero en su actual trabajo Brendan, que en sus andanzas ambos se encontraron.
Es ahora cuando yo la única descendiente de ambos, reemprendo su camino.
Hoy, empecé a trabajar en el desierto del Sahara, el cual comprende una belleza sin igual: Paisajes rocosos que parecen casi lunares y tonalidades asombrosas, pasando por oasis de lagunas y vergeles.
Fue en el pie de la tumba del valle de las reinas, donde encontré mi primer hallazgo: una mujer muy bien conservada, presumiblemente es una mujer de alta alcurnia, ya que está enterrada con tesoros y joyas propios de la época, las pesquisas siguen.
Es ya media tarde y entre todos hemos resuelto el enigma de la que llamábamos "la mujer misteriosa" es ni más ni menos que la auténtica diosa Isis .
Yo esperaba que no fuera mi abuela y mis plegarias han sido escuchadas, durante un rato podré descansar en paz.
-Despierta Limbani, o tus trabajadores saquearan mi tumba y desmontaran mi cuerpo-.Me rogaba la diosa Isis con verdadera agonía, viéndose impotente de defenderse por si misma dado su estado.
En ese momento, yo me desperté y acudí a su tumba, justo a tiempo de parar la demolición de su sarcófago para derribarlo y saquearlo, pues a ojos vista Limbani con su mirada a aquellos malnacidos les infundía terror.
En ese momento un obrero mayor , muy codicioso y de alto rango les gritaba a los que estaban a sus ordenes-¿A que esperáis?-.
Tras lo cual su subordinado atemorizado que llevaba la grúa viéndose entre dos frentes se excusaba-Limbani esta a su espalda y con la mirada nos frena-.
-Exijo la tumba de Isis para mi-. Me ordenaba Roberto.
-Si eses es tu sueño ideal, puede que lo tengas, pagando un alto precio por supuesto-. Le aseguraba yo con una sonrisa tan tétrica que se le heló la sangre y a posteriori hice una pausa y pronuncie estás palabras- Isis, ¿Seríais tan amable de honrarnos con tu visita?-.
Isis con todos sus órganos vitales ya colocados en su sitio salió del sarcófago preguntando curiosa- ¿Quién me requiere?-.
-Yo mi señora, disculpad la intromisión, pero aquel insensato de allí pretendía destruiros a vos y saquearos-.Le resumía yo brevemente con asco hacia el sujeto.
-Pues se ha llevado tal impresión al verme que se a muerto del susto-. Apuntaba Isis.
-Nada que lamentar, solo era un saqueador de tumbas más-.Le informaba yo con desdén.
Me he dado cuenta Limbani que tienes los mismos poderes que una diosa-.Me decía brevemente ella, hizo una breve pausa y me comunicó-Lo único que me preocupa, es de donde saco ahora ropa para mi , es muy incomodo para una diosa como yo ir desnuda por la vida-.
-No os preocupéis mí señora, conozco un arcón que contiene vuestras mejores galas para ataviaros de la forma que creáis mas adecuada, le informaba a mi adorada diosa.
Lo primero que ella hizo fue escoger con gran esmero el traje más adecuado en el mundo que Limbani la había despertado.
Dicho traje, se trataba de un vestido dorado, encima se colocó unas alas de plumas color lapislázuli y sobre la cabeza posaba el símbolo del dios sol, Ra.
-¿Son artesanales?, Se nota mucho la adoración de una buena persona, pero de diosa a diosa no deberías hacerlo, estamos en el mismo bando-. Me comunicaba Isis a mi.
Yo tras pensármelo le contesté-Están restaurados ya que con vuestra muerte quedaron en mal estado y aunque me sepa mal decirlo es algo que se me da bien-.
-Me alegro de haber escogido este vestido con sus correspondientes adornos, solo por el valor que eso para mi conlleva.
Has respetado todos los símbolos que me representan y eso es muy importante para mi-.Me aseguraba Isis con franqueza.
-Lo sé, de ahí que restaurara vuestros ropajes y abalorios, lo único que salió indemne de valor fue el ank en el incendio provocado presumiblemente por ese malnacido que ha muerto al veros viva- Le aseguraba yo a Isis.
Al borde de un gran oasis en pleno desierto, se mandó crear un edificio compartido entre la diosa Isis y la diosa Limbani, yo misma esta última.
En la convivencia del día a día, todo iba de maravilla entre nosotras
Shet al ver que se enfrentaba a una mujer creía que era una mortal débil y muy relajado bajó la guardia, momento que yo aproveché para lanzarle una fuerte bola de energía a las manos haciendo que el ank le quemase y lo tirase al suelo, momento que a toda prisa aproveche para reducirlo a cenizas con una mirada de energía pura, mientras que Isis planeaba por todo el cielo azul con objeto de atisbar el falo de su esposo y tan solo una hora después caminaban Isis y Osiris juntos por la tierra a ver mis logros.
Al ver a su hermano-cuñado derrocado por mi, Isis exclamó- La diosa Limbani a cumplido a la perfección con su cometido ya que Shet yace en el suelo en forma de un puñado de cenizas-.Un buzo con su traje de neopreno y mediante telepatía dirigiéndose a mi me comunicaba-Desde la aventura con Isis y Osiris has crecido mucho, te has hecho diosa y titana, pero tú verdadero hábitat es este-.
De igual modo yo le contesté-Entiendo papá, pero me gustaría seguir con mis viajes y la arqueología-.
Mi padre echándose a reír lo más dulce que pudo replicó-Pero cielo, eso no puede ser, una diosa como tu se debe a su pueblo y sus gentes-
En el momento que cerré los ojos y mudé la piel de mis dos glamurosas piernas, en su lugar apareció una cola de pez con todos los colores del arcoíris, lo que quedaba al parecer de cuerpo humano fue recubierto de interminables escamas y sobre mi cabeza una melena larga y ondulada color añil.
La aventura terrestre cesa aquí, por ahora ya que estoy en mí medio natural, pero también es verdad que hay un oasis dentro del templo que Osiris me hizo crear así que también seguiré siendo su amiga y diosa.
Fue justo entonces, cuando me transformé en la diosa serena de los 7 mares y algún que otro oasis y como honor a la que era me ofrecieron un trono de oro en un templo donde habito digno de mi, dirigiendo los 7 mares en paz de todo sus habitantes, pero como no me resigno a dejar atrás mi condición de aventurera y arqueóloga, ser la diosa de los 7 mares y poner paz en estos, solo me servirá de excusa para mis innumerables andanzas bajo el mar.
22/10/5015
La primera de ellas fue ir con un buen sequito en busca de la Atlántida , que estaba segura que no era solo una leyenda y allí fuimos los elegidos por mi conmigo al frente.
Una vez que llegué allí, me quedé asombrada al ver una ciudad de oro sumergida bajo el agua, casas, capillas y templos, todo perfectamente elaborado.
-¿Os gusta lo que veis?-Me preguntaba una viril voz a mi espalda.
-Es sublime.
-Cada detalle, está finamente elaborado y con el brillo del oro le confiere más glamour-Le aseguraba yo.
Hice una breve pausa y le afirmé- A partir de ahora seré la diosa mágica y acuática de Isis y Osiris, así como de mi pueblo y sus gentes-.
De repente vi todo el océano lleno de tritones y sirenas fue entonces cuando me enamoré de un tritón y por como nos sosteníamos la mirada yo diría que fue algo mágico y reciproco.
Nos casamos dos veces una en la Atlántida y la otra en mi templo del Sahara con Isis y Osiris como padrinos y todos mis seguidores de testigos y allí en mi templo de Luxor tuvimos las dos mejores lunas de miel, mi tritón y yo.
Nos alimentábamos a base de frutas y verduras de mis ofrendas.
Yo misma mataba el tiempo perdido adornando mi templo con las flores que me ofrecían mis seguidores.
Todo se sucedía así, hasta que Axel, mi tritón un buen día me pidió, en tanto cogía un ramillete de pequeñas flores blancas- Tu descansa aquí en la alcoba, mientras yo lo adorno con las flores-.
-Tengo mucha practica, ya que soy florista, espero que te guste cuando esté arreglada-.Me proponía Axel.
-Estoy segura de que será una autentica preciosidad-.Le aseguraba alegremente yo.
Axel hizo en la alcoba de matrimonio el mejor arreglo floral jamás visto y yo con un poco de magia lo conservé para siempre.
-Es precioso amor-.Lo aplaudía yo por su gran labor
-Ha sido un placer-.Me aseguraba él en tanto me echaba por encima pétalos de flores que quedaron por encima blancas y lilas.
FIN
ANA MARÍA GRANDE
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