LA HECHIZADA MUJER PANTERA
LA HECHIZADA MUJER PANTERA
AUTORA: ANA MARÍA GRANDE
Aquella era otra noche más en la que Coral con su gran y hermoso ejemplar de pantera negra a la cual bautizó siendo una cachorrita con el nombre potente de Azabache por el color negro de su piel brillante y suave que solo ella podía acariciar.
Para ella, pasear por los lagos de palacio junto a Azabache era una rutina de la que disfrutaba a diario, todo iba bien hasta que un día, cuando entró en lo que ella tenía por su hogar se encontró con una desagradable sorpresa; sus padres le habían concertado una boda con un brujo maligno de 80 años por miedo a lo que les pudiera hacer.
Zara, su madre, con el temor en los ojos, más por el carácter de su hija que por lo que el brujo les pudiera hacer le decía a Coral- Hija mía, este respetable señor es tu prometido desde hoy y el lunes de la semana que viene te casaras con él-.
Coral, furiosa exclamaba fuera de sí- ¿Qué pasa que yo no pienso por mi misma ni sé lo que quiero?, si quieres en tu familia a este viejo pocho cásate tú con él y de paso le cambias los pañales que ya apesta-.
El brujo por la ofensa recibida lleno de ira le aseguraba a Coral- Mira jovencita o aceptas este matrimonio y me respetas o te echo un embrujo para que acabes odiando a tu amiguita la pantera negra de tanto verte reflejada en ella-.
-Eso jamás pasará quiero y respeto mucho a Azabache para odiarla bajo ninguna circunstancia-. Le aseguraba Coral al viejo decrépito del brujo que la amenazaba
-Si así lo quieres, así será por el día seras una mujer y por la noche una pantera más negra que el ébano más puro hasta que encuentres a un hombre sin causarle el más mínimo miedo enamorándose de ti con todas las consecuencias-.La conjuraba el maldito brujo Bryan.
Acto seguido ya que era de noche cerrada, de forma increíble Coral se convirtió en una pantera negra y a sabiendas de quién fue el culpable de su estado actual, miró con ira a los ojos de Bryan y con una fiereza propia de una pantera negra se tiró hacia él ha degollarlo la yugular hasta darle muerte, en tanto Azabache le arrancaba con sus dientes el corazón y lo tiraba al fuego de la chimenea pensando que eso desaría el hechizo en su amiga, pero no fue así.
Los días se sucedían con sus noches y Azabache y Coral alias “Ébano” tomaron una nueva rutina: pasear juntas las dos felinas de noche divirtiéndose como cachorras cazando y jugando entre ellas.
Todo sucedía con la mayor tranquilidad hasta que ambas una noche se vieron reflejadas la una en los ojos de la otra comprendiendo que eran almas gemelas, se besaron a consecuencia de lo cual el hechizo se deshizo y como dos humanos corrieron a refugiarse bajo el embrujo de la luna llena para estar juntos toda la eternidad.
FIN
Comentarios
Publicar un comentario