EL MISTERIO DEL ROCK AND ROLL
EL MISTERIO DEL ROCK AND ROLL
AUTORA: ANA MARÍA GRANDE
Las noches en vela el cantante de las panteras negras, banda de rock and roll conocida en su localidad, por la buena música que hacían, se dedicaba a escribir las canciones de su próxima gira, todas inéditas.
No fallaba una noche en que sus musas lo invadieran a las 5 de la madrugada para escribir las futuras canciones de todos sus conciertos, hasta que un día....
-Vamos Brendan, necesitas descansar-Le decía el batería del grupo.
-Este tío cuando les llega las musas es peor que si estuviera con una novia absorbente, se ausenta del mundo y de todo-.Le aseguraba Axel, el bajista.
De repente ,Brendan, escuchó a su lado una cálida y femenina voz conocida que le decía rozando su mano-Descansa de una vez mi amor, estoy contigo.
Ven conmigo que te voy a llevar a casa, pues aunque no esté en muy buenas condiciones si alguien puede sacarla a flote eres tu con tu solo de guitarra.
Él se atavió como si fuera a tocar a un concierto en vivo incluyendo su chupa de cuero de las panteras negras y su guitarra eléctrica con el altavoz que no había salido aún de la furgoneta y su micrófono que tenía la costumbre de decir que era el que mejor sonido cogía.
Ella, era una especie de fantasma que levitaba dentro de la furgoneta a su lado dándole indicaciones mientras Brendan conducía-Ves por el camino que va al bosque todo recto y luego tuerce en la bifurcación a la derecha, cuando veas un castillo en ruinas sabrás que hemos llegado-.
Él, concentrado en una carretera tenebrosa que parecía perder el rastro de las huellas que dejaba en el interior del bosque, pero Brendan no tenía miedo.
Llegado el momento, torció a la derecha y tras circular unos 5 kilómetros y entonces lo vio era la puerta en ruinas de lo que en su día fue un magnifico castillo recubierta en su mayor parte de hiedra y amapolas salvajes.
De un salto, él bajó de la furgoneta con todo el equipo ya montado, comenzó a tocar delante de la puerta un concierto para un publico imaginario, cerró los ojos y con todas sus ganas comenzó a tocar incansablemente durante media hora un solo de guitarra.
Lo primero que pasó es que la hiedra que estaba fuertemente enredada en la puerta, comenzó a soltarse a pasos agigantados como si el sonido proveniente de la guitarra eléctrica le molestara para ocultarse en algún recóndito lugar, tras lo cual volvió a estar el castillo por entero ante ellos luciendo su habitual magnificencia y esplendor, tanto por dentro como por afuera incluyendo a sus habitantes, transcurrido este tiempo estaba exhausto pero todo se le olvidó cuando ante él vio un magnifico y misterioso castillo.
El rey salió a recibirlo y al ver en que condiciones estaba aquel desconocido que los había liberado de una muerte segura dio la siguiente orden a sus lacayos-Coged a ese hombre y llevarlo al cuarto de invitados.
La princesa Kalea, una vez siendo ya de carne y hueso lo contemplaba a él estando tumbado en la cama, cuando de repente le susurró al oído-Gracias Brendan, has obrado el milagro.
En cuanto despiertes, aquí en tu habitación tienes un baño solo para ti te duchas y te cambias con alguno de los conjuntos que dejaste en el armario con tu partida, creo que te seguirán estando y luego abajo daremos un gran banquete en tu honor, bailes incluidos-.
En ese momento él abrió los ojos acariciándole el rostro al tiempo que sorprendido exclamaba-¡Tu eres Kalea, la verdadera cantante de las panteras negras y mi musa!-.
-Y jamás he dejado de estar a tu lado ni de ser tu novia-Le aseguraba ella.
-Yo cuando escribía las canciones que me venían a la mente y por más tiempo que halla pasado yo jamás te he olvidado-Le informaba Brendan.
-A mi los míos, me aseguraban que era mejor dejarte marchar ya que yo estaba en un plano espiritual y tu en otro terrenal y si seguía empeñada en estar en contacto contigo acabaría contigo-Le contaba Kalea a su novio.
-Pues no es por llevarles la contraria, pero con tu actitud me has salvado la vida-.Le aseguraba orgulloso Brendan, en tanto le guiñaba un ojo.
Dicho lo cual hizo una breve pausa y añadió-Me alegro de que vuelvas a ser tan terrenal como yo-.
Tras la cena, comenzaron a bailar juntos hasta el amanecer.
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